Un enfoque claro
Se trata de una relación que se remonta a más de 25 años. Al principio, OMi comenzó a utilizar reductores y motores de NORD de forma bastante selectiva, pero la colaboración se intensificó hacia 2011, cuando OMi empezó a fabricar sus propios polipastos. Ese paso exigía reductores más grandes y mayor potencia, lo que hizo que las soluciones de accionamiento ya preparadas resultaran aún más cruciales. NORD suministra una unidad completa y premontada que encaja a la perfección en el flujo de producción de OMi.
«No empezamos a utilizar NORD de forma casi exclusiva hasta que comenzamos a ofrecer un polipasto completo fabricado por nosotros mismos», afirma Rue. «Muchos proveedores de este sector fabrican un reductor y luego le acoplan un motor, y a veces al revés, pero eso no solo ralentiza todo el proceso, sino que también dificulta la obtención de piezas. No queríamos seguir ese camino, así que decidimos estandarizar el uso de
los motorreductores de NORD
(motor, freno y reductor) hace aproximadamente 15 años. Desde entonces, hemos comprobado que utilizar unidades de accionamiento prediseñadas directamente del catálogo facilita la personalización según las necesidades de nuestros clientes, y ahí es donde nos diferenciamos de la competencia».
En esencia, OMi se especializa en el diseño y la fabricación de grúas puente eléctricas. A diferencia de muchos proveedores que ofrecen sistemas estándar, OMi adopta un enfoque personalizado, adaptando cada grúa a las especificaciones exactas del edificio y de la aplicación a la que se destina. «Sí, hay similitudes entre los proyectos y los clientes, pero cada grúa se adapta a una distribución específica del edificio y a una aplicación concreta, por lo que la capacidad de optimizar cada una de ellas es sumamente importante».
La mayoría de las grúas de OMi tienen una forma constructiva que las hace adecuadas para entornos interiores, como plantas de fabricación e instalaciones de manipulación de bobinas. Aunque la empresa también puede fabricar grúas pórtico para exteriores, su enfoque principal sigue siendo la elevación de precisión en interiores, y los centros de procesamiento de acero y de almacenamiento representan su mayor cuota de mercado.
Las exigencias de estas industrias son únicas. Las bobinas de acero, por ejemplo, pueden pesar decenas de miles de libras, y las instalaciones suelen funcionar las 24 horas del día, los 7 días de la semana, por lo que una grúa averiada puede paralizar la producción. Muchos de los clientes de OMi necesitan grúas que no solo levanten cargas pesadas, sino que también realicen un gran número de ciclos al día sin sobrecalentarse ni desgastarse prematuramente. Esto hace que la ingeniería que hay detrás de cada grúa y sus componentes sea fundamental para la fiabilidad a largo plazo.
Una de las opciones estándar y uno de los equipamientos más solicitados en una grúa de OMi es el sistema propio de la empresa de «mecanismo de elevación y carros integrados». Como explica Rue, estos módulos suelen ser las piezas más personalizadas y técnicamente exigentes de la grúa. «El polipasto realiza todo el trabajo, por lo que a menudo utilizamos una de las unidades más grandes de NORD, como la
SK 10
con un motor de cien caballos de potencia».